Cárcamo, Jacobo
(1916-1959). Poeta y periodista. Fue colaborador del diario el cronista, y de las revistas Tegucigalpa y ANC (Asociación Nacional de Cronistas). En México, donde vivió a partir de 1938 hasta el día de su muerte, colaboró con los diarios El Nacional y El Popular. Fue uno de los miembros más destacados de la llamada Generación del 35 o generación de la dictadura.
En 1955, se le concedió el Premio Nacional de Literatura.Obra Poesía: Flores del alma (1935); Brasas azules (1938); Laurel de Anahuac (1954); Pino y sangre (1955); Preludio continental (Antología póstuma, 1977); Antología (Edición póstuma, 1982).
UNQUE NO ESTOY CONFORME[1]…
Aunque no estoy conforme,
Yo agradezco a la vida porque he vivido pobre.
Tal vez si fuera rico
Tendría el alma dura
Y sordos los oídos
Y cerrados los ojos.
Tal vez si fuera rico,
Mi verso -caracol humano-
No sería esta recia repercusión de pueblos
Enloquecidos de hambre.
¡Aunque no estoy conforme,
Yo agradezco a la vida!
ANTÍFONA DEL PUÑO
Una mano abierta…
Nada más triste que una mano abierta…
Es la mano que pide,
La mano que se humilla
Por el sol negro de un mendrugo
O por el ojo rojo de un centavo.
Oh el entusiasmo vertical
De un puño en alto…
Es como un mástil de orgullos
Dispuesto a defenderse,
Es como un botón e rebeldías
Listo para reclamar.
Nada más bello,
Nada más elegante
Que alzar como una grímpola de fuego
La protesta redonda de una mano cerrada.
CARBON
Los ojos verdes de tanto ver canciones,
El cabello un ejército de negros alfileres
Que defiende el cuartel de las ideas…
Las manos como fuertes sensitivas
Que con el roce del dolor del mundo
Contraen sus diez hojas para formar dos puños;
¿Y el corazón? El corazón buscadlo
Bajo las ropas de una niña hermosa
O en el bolsillo sucio de un obrero.
ANTÍFONA DEL INDIO
Indio americano…
Melancólico…
Retostado…
Jadeante…
Irrespetado por el sol,
Traicionado por la tierra,
Explotado por los blancos.
Indio
De la lágrima oculta
Y del quejido silencioso,
Que llevas en la cara y en el gesto
El sello de la raza.
Mañana,
Cuando la aurora de la justicia
Extienda sus paracaídas de luciérnagas,
No serás indio:
Serás hombre!
Camarada triste,
Explotado,
Sudoroso,
Recoge tus gritos no gritados
Para que salgan por tu boca hinchada
Como un coro de soles.
Ten el ojo abierto…
Ten el puño listo y espera la señal.
TREBOL ROJO
I
Esos que llamas callos de tus manos
Son un mundo de estrellas apagadas
Que se habrán de encender en el futuro.
II
El surco es una larga boca negra
Que en épocas de siembra te sonríe
Y en tiempos de cosecha te desprecia.
III
Antes cuando sufrías llorabas…
Ahora no…
Ahora tienes los ojos ocupados
En ver lo que hay a la vuelta de tus penas.
[1] https://www.centrolombardo.edu.mx/jacobo-carcamo-1916-1959/
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