LA OBRA LITERARIA DE VICTORIA BERTRAND

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El reportro(2)xx



Bertrand, Victoria

 (1907-1951). Poeta. Fue hija del ex presidente Francisco Bertrand, que gobernó honduras por dos periodos. En Nueva York, donde fijó su residencia al culminar el segundo período de su padre (1919), colaboro con la revista Norte. Utilizo el seudónimo Alma Fiori para firmar sus escritos.

Obra: Poesia: Nómada (1930); Cantos del camino (s.f.).


CUANDO VOLVAMOS A VIVIR


Esta vez no se puede. Bien sabemos

que nada podrá unir nuestros destinos,

que paralelos son nuestros caminos

como dos alas o como dos remos.

De idénticas raíces, florecemos

en riberas opuestas, como pinos

extáticos del sol, fragancia y trinos,

que en la distancia azul nos comprendemos.

No será nuestra la costumbre diaria

del amor sancionado, la ordinaria

rutina plena de honda sencillez

que todos los amantes han soñado. . .

Para ti y para mí, ¡oh, bienamado!,

será hasta que vivamos otra vez.

ETERNAMENTE


Eternamente vives de incógnito en mi cuento,

dándome muy de cerca mi calor de lejanía

quizás como un recuerdo o cual presentimiento

de que a pesar de todo, me sueñas todavía.

Tu voz cuyas palabras creyó llevarse el viento

resuena en mis canciones con toda energía.

Tu amor es la sonrisa de cada sufrimiento

y tu ausencia es la lágrima dentro de mi alegría.

Si le canto al océano, es pensando en tus ojos,

sí escribo mis sueños, siempre estás tú, presente,

con el gesto de déspota de tus labios tan rojos,

y el misterio profundo de tu altísima frente.

Quizá eres un recuerdo, quizá un presentimiento,

y eternamente vives de incógnito en mi cuento.

NÓMADA

Me aburro de la gente, las cosas, los lugares:

tengo un alma de nómada con la ilusión de andar

por el lejano mundo. Siempre hay en mis cantares

amor por lo distante y anhelos de volar.

Yo quiero ver la tierra, cruzar todos los mares,

viajar, ir siempre errante en continuo soñar.

Como en naranjo esparce su lluvia de azahares,

pétalos de mi vida yo quiero disipar.

No quiero detenerme, no quiero definirme,

quiero ser admirada, deseada, luego irme

como la primavera, siempre bella y fugaz,

todo aroma y ensueño, toda luz y armonía,

dejando algún recuerdo, perfume de poesía. . .

Seguir, seguir andando y no llegar jamás.

*Victoria Bertrand, Juticalpa, Olancho 1907- 1954.

Tomado de:


EN EL LAGO DE YOJOA

Me parece que estoy dentro de un ópalo inmenso

De matices muy raros, misteriosos y bellos,

Luces suaves y tímidas, fulgor vivo e intenso

Con reflejos de plata y dorados destellos

El cielo es gris-perla con luces plateadas,

a los lados montañas grandiosas y oscuras

cuyas cúspides besan las nubes rosadas

y se miran extáticas en las verdes honduras.

Vivo un cuento dorado; soy princesa oriental

Prisionera en el centro de esta piedra fatal

Amarrada a una nueve, a un celaje de tul.

Y es tan real el ensueño que mi alma adivina

Envuelto en el misterio de la baja neblina

El cabello con alas de mi príncipe azul.

(Primavera de 1927)

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