El mejor-súper libro de cuento posmoderno que se ha escrito en Honduras en la última década del siglo XX y que abarcará todo el siglo XXI: Traje-Camaleón, de Javier Vindel.

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Innovación definitiva posmodernista del cuento centroamericano en la obra narrativa de Javier Vindel.

Oscar Sierra Pandolfi

Anotacione de un Lector


La propuesta narrativa  que propone  cambios, tanto cuantitativos como cualitativos en el cuento hondureño a finales del siglo XX y a principios del siglo XXI,  se trata de Javier Vindel. En Traje-Piel de Camaleón, dignifica el arte de narrar y se convierte en una propuesta literaria que réflex una variedad de indicadores y características originales que la determinan como una obra literaria de grandes dimensiones: inventio, originalidad y novedad, dentro del plano formal y en el tratamiento especular del fondo. Dentro del contexto de la literatura hispanoamericana y centroamericana, se circunscribe en el hipersurrealismo, y en el fractalismo estético. Por ello, la primera característica particular y singular  a la que nos remitimos, sin favorecer, siquiera lisonjear, y “por sus obras los conoceréis”, pues se trata del abordaje lingüístico de la ciencia y la tecnología tratado por primera vez en el cuento hondureño, ya que se registra históricamente que nadie la había hecho, ni propuesto, en desazón, además de tratar ser la primera obra cuentística de Javier Vindel, en una edad temprana, en aquel momento, (1995), la mostración dialéctica y holística de estudiar su obra literaria que está mesuradamente madura técnica, y lingüísticamente; en dicho momento de publicación  y que fue merecedor de un premio narrativo, el famoso desaparecido “Froilán Turcios”. En otro punto, se capta en segundo lugar la estructura ambivalente imaginativa donde  cada cuento se va desarrollando en un efecto de dominó, o efecto mariposa, o mejor dicho cinta de Moebius, calibra ese juego de ajedrez en cada pieza narrativa, con un cálculo que flecha la ternura de fondo y el sarcasmo en un rictus placentero, sin menoscabar el roce con la realidad y por ello, que el tratamiento de temáticas muy vinculadas a la posmodernidad: la ciencia, la tecnología digital, la astronomía, aeronáutica, robótica, cibernética, y el cuarto elemento, es el manejo técnico en que dilucida los relatos con certeza poética, viraje connotativo, lenguaje alegórico universal donde desboca la cultura universal de finales del siglo XX y se adelanta a los primeros 50 años del siglo XXI, ningún autor lo ha prescrito, ni anticipado, porque es una obra de ruptura y de novedad en todos sus apotegmas estéticos. Según Antonio Medina Durón :

El libro está integrado por veintidós relatos breves que apuntalan su organicidad mediante un uso puntual de la ironía — recurso difícil porque obliga a descifrar los subrayados escondidos entre los pliegues del texto—, el chispazo humorístico y, sobre todo, el maduro tratamiento de una realidad que oscila entre la caricatura y el esperpento. (Medina, 1996 segunda edición).

En el lenguaje resulta un dialogismo polifónico, la ecuación de la simbiosis de socio-lexías que son  propio de las ciencias, cibernética e informática, donde se renueva con mucha audacia sintáctica e imaginativa. Por otro lado, los rasgos irónicos y el matiz breve en la que se emerge la narrativa Vindeleana, por ejemplo Conteo final, despliega dos personajes que no se destacan de manera sencilla, sino de forma compleja, porque se ocultan tras el pliegue de la palabra, solamente a través de funciones cardinales de mucha tensión:

Las naves-Crisálida fluctuaban a guisa de dos burbujas gemelas, en el núcleo gravitacional de aquel placentero sistema de Andrómeda, paralelo a la Vía Láctea. Cierta obscuridad cósmica enmarcaba sus circulares ventanillas. Próximo, titilaba un sol convulso y rítmico. No había en el ámbito de sus microcosmos, más señales de vida que un tic nervioso o algún impulso instintivo con los reactores frunciendo a veces la sordomuda.

Si asumimos una interpretación muy aproximada a la tensión del texto narrativo, conste ya lo había hecho la crítica hondureña Umaña (2002). “La nave nodriza” desde el simbolismo, puede representar “la vida, el nacimiento,” porque el lexema-semema-sema “nave” refleja el lenguaje “tecnológico astronómico”, esto lo vincula-sinexa a las más altas elevaciones del cosmos-galaxia, y para vincular “nodriza” por estar más relacionada con el acto “parto” y con el “embarazo”. En el mismo sentido, los indicios que nos expresa Barthes (1974) va siendo piezas de un mismo engranaje de rompecabezas, audaz estilo, en una sincopa, paragoge inteligente, sicalíptica y la apódosis que acentúa el ritmo narrativo en un efecto de sonata o arpegio en el fondo de sus arterias sintácticas y sinfónicas. Además de ello, encontramos dos sememas que nos indican el mismo campo semántico en un ritmo cardiaco, se escucha el sístole y diástole fonomorfológico en la secuencia narrativa, nada esta tirado al azar, aunque semasiológicamente, nos indica un golpe a la (isotopía): “Violáceos, sanguinolentos, escupitajos menstruales”, desde el punto del análisis estructural del relato de Barthes, podría tratarse  de indicios (ibid.), no hay obviedad, ni elementos obtusos en el asunto del cuento. Por ejemplo, el punto de partida del relato: “dos burbujas gemelas”, y culmina: “dos escupitajos menstruales-dos amasijos sanguinolentos”.

 Vemos que no se permiten las catálisis de un empellón, va a pulso, ni es posible relato iterativo, Genette (1989), más bien conforta la brevedad minificcional en una excelente forma estética, porque cierra los acontecimientos con una plasticidad indiscutible donde universaliza el cuento con un acto de mordacidad y creatividad al llevar al escenario personajes como Don quijote, Drácula, entre otros, por ello, para el escritor el cuento, es un despliegue en dúplex de sentido, una narrativa con una mirada caleidoscópica, que es la estrategia que esta oculta en cada cuento, podría ser se estén relatando dos cuentos, tres, cuatro, eso va a depender del proceso hermenéutico o interpretativo del lector. Véase la  acción Nacimiento-Aborto, vienen a ser situaciones cotidianas contadas desde un extrañamiento, un desvío sémico, Cohen, Lotman, Riffaterre entre otros coinciden en lo explicado. Es fácil acudir a la construcción que plantea Javier Vindel, primero asume que el cuento se construye partiendo de una metáfora holótica narratoria (Sierra,2018), en donde se relatan dos historias o más. En cambio, en dicho cuento Conteo Final, la historia como fablaux, sugiere que el lector cuente la otra historia, la que está debajo del iceberg y más abajo del mismo iceberg, después que haya explorado sus códigos, sus nodos, y sus vestigios, aunque lo cierto, que por primera vez en el cuento hondureño se lleva al lenguaje como un personaje dentro de la atmósfera del cuento, la nueva narratividad, que ha sido olvidada y segregada por el tradicionalismo lineal.

Porque eso sí, el escritor no deja pistas, el lector debe singularizar su imaginación y rellenar los agujeros que van quedando, para convertirse en lector in fabula, en palabras de Eco (1985).  Por eso radica la novedad de tratar el tema y de manejar con mucha depuración el lenguaje connotativo.  Sin embargo, la plataforma filosófica en que se afinca toda la argumentación narrativa de Traje camaleón, en la búsqueda fenomenológica del ser, afrontándose al vertiginoso mundo globalizado. En menos, el autor, a través de la ironía, busca la trascendencia ontológica; por eso literariamente aprehendemos la reescritura y ree-caracterización de personajes de tendencia universal, como los que aparecen en los cuentos: Caperucita Roja, Hombre Lobo Lágrimas Adentro y Don Quijote Cabalga de Nuevo y Drácula se Suicida. En esta trilogía narrativa, el autor,  retoma el nombre de dichos actantes. En cambio, en el asunto, y la trama elabora transformaciones internas, desconstruye, con novísimo planteamiento de fondo y forma.  Por lo que el autor, concretiza su labor literaria con suma originalidad. Aparte, además del cuento,El Libro, su dilación entre Cortázar y Borges, es muy lejana, no hay mimesis de los autores mencionados. Podríamos asumir que se trata de un juego vertiginoso de rezumar y parafrasear inherentemente a dichos autores, que han sido lecturas profundas en el autor.

 En ningún aspecto se evidencia, no se trataría de imitación o mimesis, como lo expresó un desconocido en alguna reseña dominical, donde emergería en una equivocación de tendencia errática y pasajera; sin basarse en una metodología semiótica literaria, que visualice con fundamento esa amalgama de falacias expresadas. Entretanto, se cumple a cabalidad lo que expresó Nietzsche:

“Era preciso recorrer el nuevo territorio con nuevas preguntas y nuevos ojos, había que construir nuevos instrumentos de conocimiento para levantar acta de la nueva tierra, describir sus configuraciones, reunir vestigios de pensamientos casi perdidos o en todo caso olvidados, en fin, excavar bajo arbustos y cenizas, e incluso bajo los cimientos de suntuosos palacios, los restos fragmentarios de viejas culturas expulsadas del tiempo y desterradas de nuestra memoria”. (Foucault, 1978, pág. 56).

Traje-camaleón, contiene varias dimensiones: la primera, la  hipertextualidad :texto (A) del mismo autor influye en un texto (B) del mismo autor, como es el caso de Proyecto H, que es la reescritura estética de Traje de camaleón. Lógicamente cambió de lugar los relatos, movió las piezas de los títulos. Sin embargo, Traje- camaleón, mantiene tangible su código imaginario, ya lo expresó Umaña(2002) cuando identifica la figura de lo grotesco, lo fantástico y lo insólito en Traje-camaleón.

 En otro sentido, abordamos, desde una mirada fenomenológico-literario, como combina lo humano con los componentes de la “natura”, y eso se traza en  el cuento Prady Flower,  una joven mujer que tiene el deseo materno,  nos conlleva firmemente a entender la extrañeza, la connotación y el profundo simbolismo en la que enhebra los acontecimientos imaginarios-ficticios, y en la que se envuelve la existencia. Al igual que el relato Hombre-Reloj, el tiempo siempre ha estado inherente al ser humano, su lucha ha sido el pasado-presente-futuro, lógicamente que su victimización, la brevedad contra la eternidad, la muerte contra la vida y la ontología del tiempo. (Bergson, Heidegger),  viene a ser  la isotopía en la que se despliega incesante y firme; también la figura de la máscara, tiene sus implicaciones, su  desplazamiento del “yo” del otro, al “yo” del sujeto frente al otro, (otredad, Levinas), eso origina el rechazo del adentro, ir hacia afuera del ser, la máscara oculta las realidades subjetivas.

No obstante, las expone en vilo y a campo raso en el cuento El Supermercado de las máscaras y La Máscara, donde el ser humano va anclado en el maquillaje policromado de colores grises e hipócritas, que vive en el trazo de la apariencia y destruye la esencia de las cosas mismas, porque se ha decidido por la cosificación. Ambos relatos reflejan la proeza en discernir las profundidades del espíritu hegeliano. Es preciso notar desde el ángulo filosófico, que los relatos atraviesan ciertas prácticas a las que Platón definía como anacoresis “ausencia de lo visible”, y a la práctica del endurecimiento, lo que significa, que el soporte del dolor social en donde se despega una cosmovisión teleológica de los relatos, eso se virtualiza en el cuento El Espantapájaros humano, Mamá/Canguro, Caperucita Roja y Miss universo inc. Estos tres cuentos se ligan desde una homología, en la que la praxis social se refleja atravesada por una praxis estética- hermética y voluble a la vez. Por lo tanto, la narrativa de Javier Vindel, luce en el levantamiento de una arquitectura variada de latitudes técnicas  y longitudes estéticas, desde el tratamiento temático hasta el juego del lenguaje. Es así que no encontramos más que cierta architextualidad como influencia de títulos, y de los relatos que mencioné en los párrafos anteriores. De ahí, que toda la globalidad de la micro y macroestructura esta basada en la originalidad. Asimismo, esta juntura de relatos, vistos desde las teorías narratológicas de Greimas y Propp; discurren en elementos disímiles y semejantes en todas sus secuencias. En el caso de Caperucita, víctima del lobo, Drácula, víctima de sus emociones, Don Quijote victimizado por la sociedad, siempre van padeciendo de ciclotimias y complejos de persecución, en el caso de Caperucita, que es violada, el señor de la máscara, al final queda confinado a que dicha máscara quede pegada por siempre en su rostro.

Ahora veamos, algunos elementos psico-semióticos que se reflejan, el binomio alegría/tristeza manejados con sarcasmo e indiferencia, por eso encontramos secuencias estructuradas por algunas catálisis brevísimas y descripciones metafóricas, que el escritor rellena en las oraciones complejas, para lucir con una prosa hermética y lúcida, no es un style directo como lo expresa Umaña (2002). En el cuento El Libro, el desdoblamiento, donde el autor mismo viéndose en el texto dentro del texto, es, en verdad, imaginería vertebrada con mucha ironía y sarcasmo.  Consecuentemente, todos los cuentos gravitan, también, con un sutil manejo de lenguajes: literario, científico, y social. Por lo que su leitmotiv, es el aparecimiento de cuentos VHS, La Máquina del Tiempo, Proyecto H, y El Ídolo. 


Sin embargo, estos relatos muestran suficientemente un contra apoderamiento subliminal de la hegemonía virtual de la globalización, tanto financiera como de los artefactos instalados en el inconsciente humano: la Tv, la informática y el automovilismo. Sopesa la presencia, en donde el hombre-máquina con la figura del robot del que nos propuso el poeta Checo Karel Kapec, a inicios del siglo XX. Tal como lo expresa Foucault (1989), si entendiéramos sus relatos desde la mathesis:

 Si la mathesis es el saber del mundo, la ascesis es el saber del sujeto, un saber que implica las cuatro condiciones siguientes: desplazamiento del sujeto; valoración de las cosas a partir de su realidad en el interior del cosmos; posibilidad para el sujeto de contemplarse a sí mismo; en fin, transfiguración del modo de ser del sujeto a través del saber. 

 Porque no se trata de plantear el fablaux de narrativas acartonadas pertenecientes a la literatura light, nada de eso. Al contrario, entre la literatura fantástica y grotesca, encontramos  códigos muy aproximativos, ya lo planteó (Umaña, H, 2002). Por lo que las condiciones estilísticas están aseveradas por la desconstrucción del lenguaje, y de las historias universales ampliadas y readaptadas al contexto nacional. Aunque siempre trascienden las fronteras culturales,  ya que logra revelarse ante el discurso narrativo, que ha predominado durante siglos, durante décadas del siglo XX.  Siguiendo con los componentes, lo humano, la figura animal y la dimensión  vegetal, aúnan una sinexión geométrica,  que entrevé una nueva forma de ver y de aprehender el mundo, la desconstrucción misma desde el ser, desde el sujeto pensante, desde el dominante al dominado. Traje –Camaleón, se adelantó muchas décadas del siglo XXI, una literatura escrita  para el futuro, aunque vertidos en la incertidumbre, el bucle de las innovaciones,  las revoluciones científicas de Kuhn, los teoremas de Natorp,  los grandes sofismas de la relatividad, todo va concedido en los cuentos, tanto de forma inherente como en su estructura superficial. Por ello, visualizamos, que empleó dos estrategias: el diseño circular del relato, y la combinación sintáctica de lexemas, (hápax), creador de términos semánticos, además del trabajo lúdico de la prosopopeya-etopeya.

Lógicamente,  algunos críticos podrían argumentar que la fábula de sus relatos es esquemática, lo expresó Umaña (2002), pues contradecimos, la fábula de la historia y el plot que se va a contar, traspasa  tres relatos: los  personajes (relato 1),  el lenguaje(relato 2) y el tema(relato 3). Es ahí donde radica el triángulo escaleno de su trivia-argumento filial de todos los relatos amparados en la estructura de la complejidad, así en el plano de fondo, como en la dimensión formal.

En otros aspectos, la novedad técnica, que consiste en la forma en que maniobra el plano lingüístico, y en las interrelaciones entre el eje sintagmático con los otros niveles del texto narrativo: el eje de selección de lexemas, sememas, archifonemas, campos semánticos, argot, niveles de los lenguajes, para luego supeditarlos a la combinación acuciosa y precisa.  

 En el aspecto técnico, la historia que se va narrando, se interpola, se intercala, sin caer en los peligros de la linealidad, ni en el abuso del mosaico, sino en un entramado poliédrico,  donde la historia es vista desde varias miradas, y desde muchos ángulos. Lo que  se le podría determinar como un narrador poliédrico, tanto en el modo y el tono. (Sierra,2018). El narrador tiene la sublime tarea de extender un puente para que transite el ser anónimo y desconocido que es el lector, nos conecta con las realidades vertidas y vaciadas en la página. La arquitectura de sus personajes, propicia su propia voz ,  donde toda la construcción de un perfil integral de los actuantes: buceo psicológico, lenguaje acorde a su contexto cultural y novedad técnica.

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